La drogadicción y la delincuencia suelen ir casi siempre de la mano y generan estragos en la sociedad. Una de sus consecuencias es la inseguridad que siente en forma constante una buena parte de los tucumanos. Es difícil encontrar a alguien que se sienta a salvo de los motoarrebatadores o de los malhechores en cualquier parte de la ciudad. La Costanera, El Sifón, Trulalá, La Bombilla, 11 de Marzo, Villa 9 de Julio son algunas zonas llamadas rojas, donde los vendedores de sustancias ilegales suelen hacer su trabajo con comodidad.
En los últimos años, La Costanera, ubicada en ambas márgenes del río Salí y conformada por varios barrios, ha cobrado protagonismo. En diciembre de 2008, salió a la luz que en La Costanera, los chicos que comenzaban a drogarse a los 10 años, parecían "cadáveres caminantes", según testimoniaban sus madres, que vivían con dramatismo cómo sus hijos se autodestruían, y se sentían impotentes para combatir a los "transas" que eran los que les vendían el paco. La noticia provocó un revuelo. Se habló entonces de que era necesario mejorar el nivel de vida de ese sector, principalmente en materia de educación, salud e infraestructura. En enero de 2009, el subsecretario municipal de Planificación Urbanística anunció un ambicioso programa integral, que incluía la creación del Paseo de la Costanera. Las obras que iban a iniciarse a mediados de 2009, iban a efectuarse primeramente en el barrio El Trébol. Se explicó en la oportunidad que los trabajos se llevarían a cabo a través del Programa nacional de Mejoramiento Barrial (Promeba), en una acción conjunta entre el municipio capitalino y el Instituto Provincial de la Vivienda. Se regularizaría la tenencia de propiedades, se construirían veredas, cloacas, pavimentaría y se instalarían una red de gas natural y desagües pluviales. "Debaten un plan para integrar el Salí a la ciudad" se titulaba la crónica publicada en nuestro diario en febrero de 2011. El proyecto consistía en recuperar 14 km de costa del río Salí, en el tramo comprendido entre los canales Norte y Sur. El objetivo era que el río se integrara a la vida de la ciudad, la costa convirtiera en un ámbito de esparcimiento, de convergencia social y de integración con otros municipios. "Para empezar a soñar, hay que empezar a hacer. Será una obra enorme que no tiene que ser el logro de un gobierno, sino de todos los tucumanos", dijo el intendente, sin mencionar al anuncio formulado en 2009. "Proyectan un nuevo puente vehicular y dos peatones", se titulaba la crónica de julio de 2011 y se destacaba que la obra iba a formar parte del plan de recuperación de la Costanera, impulsado por la Municipalidad y estaba "en camino a concretarse".
Han transcurrido cuatro años desde la primera promesa y nada se sabe de estos planes ambiciosos de urbanizar la Costanera. Tampoco se conoce una política de Estado integral, que contemple educación, salud, deportes, actividades culturales, para combatir a fondo la drogadicción y la delincuencia, e incluir socialmente y mejorar la calidad de vida de estos comprovincianos que se debaten en la marginalidad y la miseria.
No sin razón, se suele decir que toda persona debe tener proyectos y sueños para que la vida tenga un sentido. Pero también es necesario concretarlos para no caer en la frustración. ¿Qué hará falta para hacer realidad aquello de "para empezar a soñar, hay que empezar a hacer" y no defraudar a los tucumanos?